En Medellín, la gente lee más de cinco libros al año

Colombia es un país más lector que antes y más lector que otros. Ahí no paran las buenas nuevas: Medellín es la ciudad más lectora del país.

Estos datos hacen parte de las conclusiones de la Encuesta Nacional de Lectura 2017, que reveló ayer el Gobierno Nacional. El promedio nacional de lectura es ahora de 5,1 libros por año, en tanto que el de Medellín es de 6,8.

Realizado por el Departamento Nacional de Estadísticas, Dane, el estudio sorprendió a muchas personas, porque siempre se había tenido la idea de que el país no es lector y las cifras nacionales no llegaban ni a dos textos por año.

Cada vez que los publicaban, esos números confirmaban que el verbo leer se refiere a una acción que no resulta muy común y que para avanzar una décima en esos indicadores hay que batallar sin descanso.

Los nuevos resultados fueron presentados por el presidente, Juan Manuel Santos; la Ministra de Cultura, Mariana Garcés; el director del Dane, Mauricio Perfetti, y la directora de la Biblioteca Nacional, Consuelo Gaitán, en la sede de esta institución. Los dirigentes se mostraron satisfechos por estas cifras sin precedentes.

La Ministra de Cultura manifestó que no se deben a una sola acción, como las campañas de promoción de la lectura, que, según ella, era lo único que se hacía antes, sino que estas van acompañadas de un conjunto de estrategias, como la capacitación de bibliotecarios en diversas zonas del territorio nacional, la renovación de las colecciones de libros en las bibliotecas, la dotación de estas con computadores y tabletas (muchos, donados por la fundación de Bill Gates)acompañada de una conectividad eficiente, entre otras, que constituyen una política de fomento a la lectura.

A la pregunta del Presidente de qué tiene de especial la nueva encuesta, el Director del Dane señaló que, no solo en Colombia, sino en los otros países de América Latina, nunca se habían incluido las zonas rurales, ni a la población infantil —en esta consulta se tuvo en cuenta a las personas de cinco años en adelante—, ni habían valorado “otras formas de lectura”, como los materiales digitales.

A su turno, la Directora de la Biblioteca Nacional se atrevió a emitir la siguiente afirmación: “Colombia es el primer país lector de América Latina”. Sorprendente, porque Colombia antes no había superado a Argentina (4,5), Brasil (4,0) y Chile (5,4), según datos del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, Cerlalc, 2017.

Consuelo Gaitán explicó esta información repitiendo que por primera vez en América Latina se realizó una encuesta de lectura teniendo en cuenta las áreas rurales y agregó que se incluyeron localidades con menos de 30.000 habitantes.

Medellín lectora

En la capital antioqueña celebran la noticia.

Lina Botero, secretaria de Cultura Ciudadana, reconoce que los resultados de la medición, que muestran a Medellín como la más lectora de las ciudades de Colombia, se debe al esfuerzo de varios años de trabajo de las últimas administraciones que “ahora está dando frutos”.

¿Qué significa? La funcionaria cree que es la unión de esfuerzos de las bibliotecas públicas; la implementación de planes como el de Lectura, Escritura y Oralidad; los Eventos del Libro que incluyen, por supuesto la Fiesta del Libro, “que es la cuarta feria de América Latina y el último año convocó a casi 500 mil personas”; el programa de Libros Libres… Y, claro, indica que las acciones han estado coordinadas con las iniciativas privadas, como las cajas de compensación.

Lina Botero cree que este resultado es evidencia de que “estamos haciendo bien la tarea”, e implica una respuesta de las próximas administraciones municipales para que sigan apoyando estas labores.

Promoción de lectura

Diego Aristizábal, el director de los Eventos del Libro, cree que estos “se van apropiando cada vez más de la ciudad y la ciudad se va apropiando cada vez más de ellos”.

Considera que en estos certámenes se ha logrado transmitir el mensaje de que la lectura no tiene que ser una actividad tediosa y de unos cuantos, sino agradable y del gusto de todos.

De la encuesta destaca que haya incluido los sectores rurales. En este punto, cree que el fin del conflicto con la guerrilla de las Farc ha permitido al Estado y algunas organizaciones llegar a sitios a los que antes no podían llegar. También resaltó que la medición valora “otras formas de leer, como las nuevas plataformas digitales, los cómics y los libros que lee la gente en los teléfonos móviles”.

Juan Diego Mejía, jefe de Cultura de Comfama, quien ha sido Secretario de este tema y Director de los Eventos del Libro en Medellín, está de acuerdo con que los números de esta ciudad son resultado del trabajo de las cuatro últimas administraciones y “confirma la sospecha que veníamos teniendo” de que el mejor camino para alcanzar óptimos índices lectores es ofrecer diversas alternativas de acercamiento a las letras.

De la caja de compensación en que trabaja, señala que tiene un plan que incluye Palabras Rodantes, una edición de libros en asocio con el Metro de Medellín. Hasta ahora esta colección ha publicado 85 títulos y más de 700 mil ejemplares de pequeño formato, que se ubican en dispensadores en las estaciones para que la gente los lleve, lea y devuelva, a fin de que otros usuarios puedan leerlos también. Y los Bibliometros, bibliotecas ubicadas en estaciones muy concurridas. Abrirán otra en El Pinal.

¿Pero podemos quedarnos contentos con estas cifras? Diego Aristizábal dice: “uno siempre quiere más. ¿Te imaginas que algún día tuvieramos los índices de Finlandia, por ejemplo? Son 47 libros por año. O al menos llegar a los de España, que son como 10. Es preciso seguir soñando que es posible que un libro le cambie la vida a cada colombiano”.

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