La obra de teatro que le habla a las mujeres

Muchos colombianos la recuerdan en Padres e Hijos, cuando ingresó a la serie en 1995. Desde eso, Andrea Guzmán se ha movido entre la televisión y el teatro, con papeles para no olvidar como el de Yadira, en Pedro el Escamoso; Berenice, en Allá te espero, y Nohelia, en Las muñecas de la mafia.

Si le ha gustado en la TV podrá verla también en las tablas de El Teatrico con su obra Ni muerta dejo de vivir. Las últimas funciones son este viernes y sábado, a las 8 de la noche. Hablamos con Andrea.

¿De qué se trata Ni muerta dejo de vivir?

“Es una comedia unipersonal en la que cuento la historia de una mujer que en el momento de su muerte hace un viaje a través de toda su vida, de los momentos que más la impactaron, y al final llega a una conclusión: a mí nadie me quita lo bailado. La idea es mostrar en ese recorrido, que se aprende, se cometen errores, se pasa mal y bien. El propósito es que cuando nos llegue ese momento de recordar podamos sentir lo mismo.

Esta es una comedia, la gente se va a divertir mucho; tiene canto y baile. También creo que se van a conmover y van a salir con un mensaje interesante: disfrutar la vida plenamente”.

¿Por qué quiso presentar la obra en un formato de monólogo musical?

“Esta idea nació hace muchos años cuando empecé a escribirla. Quería contar una historia, no biográfica, sino de un personaje y así transmitir lo que nos pasa a las mujeres, que se sienten muy identificadas con la obra, y los hombres van a entender por qué somos tan desquiciadas (risas).

Es una pieza para todo público. La quise contar de esa manera porque buscaba cumplir un sueño en el que me arriesgué a escribir. Me apoyó gente muy talentosa desde el comienzo hasta que se hizo realidad.

El arte de la obra está basado en la fiesta mexicana, es muy colorido, hay catrinas, una gran escenografía y cambios de vestuario. Además, paso por muchos géneros musicales –el tango y la salsa son algunos de ellos–. En general es una obra muy variada, hecha para que la gente pase un tiempo muy agradable”.

Ha presentado esta obra en los últimos tres años. ¿Siente que ha cambiado algo? Tal vez se han afinado detalles o ha variado el carácter de la interpretación.

“Esta es la quinta temporada, y si miro para atrás y veo las primeras funciones, hay una evolución muy clara e impresionante. Como todas las obras de teatro, en la medida en que se hacen presentaciones, la comunicación e interacción con el público te va ayudando a darle los toques esenciales. En este instante está en el punto más delicioso, en su tope, en el momento justo; las risas y las lágrimas llegan en el momento en que deben de hacerlo… todo fluye de una manera muy natural. Para llegar ahí hay que pasar por un largo trecho que la obra ya ha andado”.

Escribió la historia, ¿qué tan retador fue teniendo en cuenta que su experiencia es como actriz?

“Es uno de los desafíos más grandes que he tenido en mi vida. Cuando la idea surgió, pensé: no soy escritora, voy a buscar a alguien que me ayude a redactar lo que quiero contar. Fue un proceso de arriesgarse, empezar a escribir, de enviarle a esa persona lo que hacía para que me ayudara a transmitir lo que sentía. A medida que escribía me fui dando cuenta de que con mis palabras podía lograrlo. Repetí muchas cosas, fue algo largo y tuve la ayuda de mi esposo, que me decía qué quitar, qué poner, cómo enfocar. Fue muy enriquecedor, un trabajo que me ayudó a quitarme el miedo. Muchas veces no hacemos cosas porque tememos, y eso nos limita, no nos deja crecer. Yo luché en contra de eso, pensaba: estoy escribiendo algo que a mí me gusta cuando lo leo, ¿por qué tener miedo de llevarlo a las tablas?”.

Este último año se ha hablado bastante sobre el empoderamiento de la mujer, ¿siente que la obra se conecta con todo este movimiento?

“Totalmente. Tiene un personaje que pasa por un montón de situaciones. En ellas entiende que la felicidad no depende de nadie más que de uno mismo y que podemos alcanzar cualquier cosa que queramos. Las mujeres que la vean se van a sentir identificadas y a salir con mensajes como: si este hombre no me quiere, pues me voy”.

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