¿Por qué Medellín no tiene himno propio?

A Medellín no le faltan canciones, le llueven salsas, tangos o bambucos. Pero en cada acto protocolario, en todos los eventos deportivos, educativos o culturales, suena la melodía compuesta por Gonzalo Vidal, se canta la letra escrita por el poeta Epifanio Mejía. Es decir , se escucha el Himno Antioqueño. A la capital de la montaña le sobran las tonadas pero carece de un canto marcial oficial.

En Envigado tienen el suyo, que en su segunda estrofa hace homenaje a las insignias de su territorio: “dos continentes fundidos en la Ayurá se derraman”, escribió María Nieves Fernández para la Ciudad Señorial. “Por tus calles empedradas va de rodillas la heráldica”, dice la letra del himno de Santa Fe de Antioquia.

Cuando hay partidos en el estadio Atanasio Girardot, con gusto o no por el fútbol, es vibrante escuchar como más de 40.000 almas entonan el himno departamental a una sola voz, sobre todo cuando minutos antes se ha irrespetado el compás del colombiano. Es difícil encontrar en Medellín a alguien que no se sienta orgulloso del canto marcial antioqueño. Quizás por eso se ha dejado a un lado la pregunta sobre si la ciudad debería tener un himno propio.

No le faltan propuestas

Por decreto, en el año 2002 el entonces alcalde Luis Pérez Gutiérrez decidió que: “para unificar los ideales de región, adóptase el Himno Antioqueño (…) como Himno del Municipio de Medellín”. Once años después, el burgomaestre Aníbal Gaviria ratificaría esa posición mediante el Decreto 500 de 2013.

Pero incluso antes de 2002, revela el director de la Banda Sinfónica de la Universidad de Antioquia, Fernando Pabón, la ciudad no tuvo en su historia uno propio, aunque por décadas le han sobrado propuestas.

Cada año a su escritorio llegan más de diez. Durante estos meses prepara un homenaje para un señor de 90 años que escribió una; lo sorprenderá para contarle que su composición será musicalizada por la banda universitaria.

Quizás las propuestas más sonadas, por el reconocimiento que han tenido sus creadores, son los himnos para Medellín que han sugerido Jorge Juan Mejía y Vladimir Tobón. El primero, célebre por interpretar canciones tropicales como “Navidad de los pobres” o “Mar de emociones”; el segundo, por ser el inventor de un instrumento de cuerda llamado calabacorde.

Mejía la compuso con la colaboración del arquitecto Hugo Álvarez en el 2003. “Nos sentamos a hacer una lista de propiedades y símbolos que tiene la ciudad y de allí nació. Incluimos los textiles, el río, el metro, el carácter de la gente y las montañas”, comenta.

Se lo ha propuesto a concejales, alcaldes, gobernadores, pero no ha logrado que sea considerado como el oficial. Eso sí, en internet se ha reproducido miles de veces e incluso hay videos en los que se ven colegios cantándolo de memoria.

“No le quise poner las treinta y pico estrofas que suelen tener los himnos, lo armé solo con tres estrofas y un coro para que la gente lo recuerde fácil”, explica.

Por otro lado, el calabacordista de Yarumal creó su propuesta en 1994 con ocho estrofas y un coro. Tobón nunca la ha subido a internet, la única versión que existe fue grabada con el apoyo del Coro Voces de Libertad.

“En alguna ocasión lo cantamos en la Alcaldía y fue muy bonito porque todo el mundo se paró, y aunque no se debe aplaudir un himno, lo hicieron”, cuenta.

La Asociación de Profesores Jubilados de la Universidad de Antioquia, la Academia de Historia del departamento, el Círculo de Periodistas de Antioquia, son algunas de las entidades que, según Tobón, le habrían expresado su aprobación para que su himno sea el oficial de Medellín.

¿Se necesita himno propio?

Para Jorge Juan Mejía, el hecho de que los otros 124 municipios de Antioquia cuenten con uno, es suficiente para demostrar que no por ello se separaron de los ideales de la región, lo que en su consideración se plantea en el decreto que adoptó el himno departamental como el oficial de la ciudad.

Tobón va más allá. Dice que la decisión denota facilismo y desconocimiento cultural del patrimonio y la idiosincrasia de la ciudad.

“Los emblemas deben ser puntuales y sintetizar lo que es un lugar. El Himno Antioqueño habla de la colonización de una región selvática, no corresponde con lo que es Medellín”, expresa.

Por ello, ambos son partidarios de tener un canto marcial particular, sin importar si escogen los suyos o alguna propuesta diferente que plasme los ideales y los valores de la capital de la montaña.

 

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